
El Peloponeso constituye la parte meridional de la Grecia continental y técnicamente podría ser considerado una isla por el Canal de Corinto construido en 1893. La otra conexión con el resto de la Grecia se encuentra en Rio (en el norte-este, cerca de Patras) donde en 2004 fue completado un moderno puente hasta Antirio.

Aquí nació la civilización micénica (siglos XV – XI a. C.) que después canceló y sustituyó la minoica, originaria de Creta. Es la zona en la que se concentra la mayor parte de los sitios antiguos más visitados. Que el Occidente haya tenido sus propias raices en la antigua Grecia es cierto y una de las primeras cosas que se estudian a la escuela; poder ver de cerca lugares tan importantes para la historia de la humanidad, sin embargo, es otra emoción.
Entra la época clásica y el presente hecho de playas, ouzo y sirtaki que resona desde las tabernas, el Peloponeso tuvo una larga historia escrita por príncipes y viajeros, por la estorbante presencia de Venecia, por los esplendores de la civilización bizantina: un conjunto eterogéneo que ha formado una cara menos conocida y frecuentada de esta región amada por los estudiosos de arte clásica y cordialmente odiada por los estudiantes de bachillerato clásico.
En la Edad Media bajaron los Francos y luego también turcos y venecianos impusieron su dominio. Casi perdidos y olvidados entre las rocas de relieves ásperos y a trechos desiertos, los castillos y las rocas del Peloponeso son los últimos testimonios de una larga Edad Media que terminó a mitad del ‘400 con la conquista otomana de la entera Grecia

Para los griegos de hoy esta es sobretodo la región que por primera, en 1821, se rebeló al yugo otomano y donde diferentes aldeas se disputan el honor de haber dado comienzo a la sublevación.
Sus ciudades principales, Patras, Kalamata y Trípoli, no presentan nada de interesante. Las zonas mejores son las dos penínsulas occidentales, sobretodo para quien está a la búsqueda del mar.
El Peloponeso ofrece de verdad cualquier género de cosa al turista curioso y regala la sensación de estar en el corazón profondo de la Grecia.
