

Absolutamente imprescindible para cada visitador de Milán, éste es el monumento símbolo de la ciudad, donde sobre la cumbre más alta de sus agujas a 108,50 metros del suelo resalta la famosa "Madonnina dorada", símbolo de protección e iluminación de la ciudad.
La primera piedra para la construcción de esta grande iglesia símbolo de la ciudad fue puesta en el siglo XIV y luego vino completada con la fachada en 1813 tras petición de Napoleón Bonaparte que elegió esta iglesia para ser coronado Rey de Italia. En el interior la Catedral se presenta con 52 pilares que parten las 5 naves de la iglesia enteramente simuladoras de un túnel gótico.
El Duomo de Milán se encuentra situado justo en el centro ciudadano en la plaza del Duomo. La plaza es sede de muchísimas manifestaciones culturales, sociales, musicales y religiosas desde hace muchos siglos.
Servida por la línea roja y amarilla de la metro es fácilmente alcanzable desde cada punto de la ciudad en poco tiempo.
Dando la espalda al Duomo tenemos a nuestra derecha las famosas galerías de Vittorio Emanuele que conducen a Piazza della Scala, mientras delante de nosostros Via Mercanti, donde tenía sede la región Lombardia y Via Dante que nos llevan hacia el Castillo Sforzesco.
La plaza del Duomo, además de ser hermosa, es el punto ideal de salida para una visita de Milán.
Otras cosas para ver en Milán:
» El Duomo de Milán (Catedral)
» El Castillo Sforzesco y el Parque Sempione
» Via Manzoni y Via Montenapoleone
» La última Cena (Cenacolo en italiano) Leonardo da Vinci
» Estación Central Milano Centrale
» Navigli